
Esculpir gestos como sueños,
para ser, sólo ventanas
abiertas a paisajes nuevos del alma.
Su visión será un nuevo lecho donde
dormir nuevas esperanzas, nuevos
sueños. Ser ilusiones en el sonido
del viento. La esperanza descenderá
tierna, misteriosa, por el interior de sus
venas, mordiendo el fruto
de la esencia... sombras, arañando
las paredes..., allá, mucho más allá...
























